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11. UN VALS DE ESTOCADAS





El delantero y el defensa han corrido unos cuantos metros forcejeando hombro contra hombro. Alex Gallar, el hombre de blanco, ha sido más rápido y más listo. El agarrón del defensa no ha sido suficiente. La foto de Jesús F Salvadores nos muestra el premio. Ese toque con el interior del delantero, acariciando el balón para que se vaya lejos del alcance del portero que se le viene encima y acabe en las redes de la portería. La vida es eso que decía Gimferrer: "un vals de estocadas". Hasta la bola.

10. CIUDADANO ILUSTRE

El escritor se surge de la combinación de una pluma, un papel y enorrrrrmeee dosis de vanidad. El Ciudadano Ilustre proclama que no hay una Verdad sino una versión de los hechos que se impone sobre otras. Una pena. Porque cuando la versión de los hechos no era la que esperaba el Ciudadano Ilustre, éste sí que luchaba por la Verdad.




9.VAGINALIA

Ganó Trump. Ya no existe el Pueblo. Solo hay Gente.  "A menudo siento como el corazón se me encoge al ver el miedo en la gente...". ¡Qué lejos aquella gente pasoliniana!


8. HUMANO Y DEMASIADO HUMANO

Hace años, el bar más hermoso de Oviedo era el Bar La Perla. Solo servía vino y quintos de cerveza. Era un bar muy pequeño y avejentado pero situado muy céntricamente, enfrente del teatro Campoamor. Siempre me llamó la atención que en La Perla estaba expresamente prohibido realizar tres actividades muy representativas de la tierra: "Se prohíbe cantar, blasfemar y ser grandón", rezaba un cartelón que presidía las tertulias.
Pues como ejemplo de grandón, conste que los de Izquierda Unida han elegido nuevo coordinador regional a a un excelente representante de dicha categoría.



7. AUTODEFENSA

La autoprotección es uno de los actos reflejos adquiridos más tempranamente en la filogenia.  Un ruido, un objeto por el aire, un ráfaga de viento......Un clásico.



6.NACIÓN

Mientras el cielo se abría en agua sobre Barcelona, la filósofa Victoria Camps presentaba su libro "Elogio de la duda".  Todo muy correcto. En el coloquio, las preguntas fluyen a granel. La gente quiere saber. Pero nadie dice una palabra más alta que otra, nadie pregunta a quemarropa, que es lo que hace atractivos este tipo de actos. Mientras escucha y responde a los participantes, Camps chupetea algo, tal vez un caramelo. Al Facticio, que se ha sentado por casualidad a escucharla, le da por pensar que aquella que tiene enfrente es una sociedad atemorizada y duda si irse a pasear por el Ensanche, que la tormenta ha pasado y se ha quedado soleada la mañana. Mientras decide, la filósofa Camps establece una diferencia radical entre "convencer" a alguien y "persuadirle", con las connotaciones racionalistas que lleva el primero de los verbos y el talante entre autoritario y trilero del segundo. Una sociedad tan polarizada en torno a sentimientos tan básicos y primarios como el nacionalismo tiene muchas papeletas para ser una sociedad atemorizada. Porque tras las exhibiciones de patriotismo de los profesionales lo que nos queda es la pelea entre la gente corriente por contratos de trabajo, por subvenciones o por mostrar que uno también es "puro de sangre". Y porque, aunque la conferenciante piense que en el nazismo el problema fue la falta de formación ética de los dirigentes, o sea, el triunfo de la persuasión sobre el convencimiento, lo que en realidad pasó fue que entre la nación y el ideal de raza hicieron emerger los peores instintos que habitan en todos los seres humanos hasta llegar al exterminio de la población odiada. Esa transformación se produjo tanto en sujetos presuntamente éticos, como Heidegger, como en canallas constitucionales tipo Eichmann. La verdadera naturaleza del Mal es algo que la autora Camps no tiene del todo claro porque ya se encargó Hanna Arendt de oscurecerla, como bien explica George Steiner, de forma interesada.
Lo más preocupante de los programas políticos que se sostienen sobre tramas identitarias es que dejan tras de sí largos regueros de excluidos sociales. Y de eso tienen tanta culpa los que hacen las leyes como los "banales" que presencian atropellos sin decir nada. A diferencia de los psicópatas, éstos jamás podrán librarse del recuerdo de "aquel- día-en-que-fui- cobarde". El que no duda, lleva razón la Prof. Camps aunque no lo señalara, es lo más parecido a un idiota.





5.CEGUERA

El Facticio lee a Eric Chevillard siempre que puede porque le seduce a diario. Algunas veces  "el autoficticio" se extralimita en sus apreciaciones y deja caer en su blog frases cargadas de vanidad o desconocimiento. Al Facticio le ofenden estas poses. Hace unos días Chevillard decía que los paranoicos tienen los sentidos de la vista y del oído con una potencia diez veces superior a la de las personas normales. Buscaba como casi siempre la sonrisa cómplice; en este caso al imaginarnos a un delirante explicando circunstancias que solo él es capaz de ver o de oír, como Don Quijote con los molinos. 
Tal vez Eric Chevillard ignore que los analizadores sensoriales, o sea, los sentidos, suelen estar comprometidos en las personas que sufren de paranoia. Es más, si hay personalidades suspicaces son los ciegos y los sordos. Es extraña la relación entre las deficiencias sensoriales y las enfermedades mentales. Tanto como que para que nunca se haya diagnosticado un solo caso de esquizofrenia en un ciego de nacimiento. Es como si el Destino tuviese en cuenta el sufrimiento que conlleva la ceguera e indultase al infeliz que la sufre del aún más terrible dolor que llega con las psicosis esquizofrénicas. El Facticio sería feliz si, corrigiendo a Oliver Sacks, existiese una isla de personas ciegas... al dolor.




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Escribir novelas, en la actualidad, es fruto de una cobardía. Pero parece que Jean Genet ya decía hace tiempo que escribir es el último recurso cuando se ha traicionado.